El X-57 Maxwell, nombrado así en honor al físico escocés James Clerk Maxwell, fue exhibido por primera vez en el Foro y Exposición Anual de Aviación y Aeronáutica del Instituto Estadounidense de Aeronáutica y Astronáutica (AIAA) en junio de 2016. Ahora, varios años después, la NASA ha informado que podría empezar a volar a finales de 2022.
A diferencia de un avión comercial típico, este pequeño modelo dos plazas de la NASA no depende de los tanques de combustible, sino que usa baterías recargables de iones de litio para alimentar los motores y las hélices que impulsan la nave por el aire. Y pesa alrededor de 1 300 kilos.
Ya existen aviones eléctricos, pero en su mayoría son para viajes muy cortos o para investigación en vuelos sin tripulación. La NASA pretende que este modelo pueda volar cientos de kilómetros.
El X-57 Maxwell está propulsado por 14 motores eléctricos, incluidas 12 hélices más pequeñas situadas a lo largo del ala que ayudarán al avión a lograr sustentación, que se utilizarán para despegues y aterrizajes, y un motor más grande en cada punta de ala, que se utilizará para la altitud. Despegará y aterrizará desde las pistas como lo hace un avión pequeño tradicional.
El X-57 inicialmente tendrá un alcance de aproximadamente 160 kilómetros y una velocidad de crítica de despegue de 58 nudos (unos 107 km/h) -para lo que usará 250 kilovatios de potencia-, por lo que podrá estar en el aire durante unos 60 minutos, según la NASA.
La NASA planea desarrollar cinco aviones X más grandes para producción comercial. El primer avión X, conocido como XS-1 o Bell X-1, se introdujo en 1947 y fue el primer avión en volar más rápido que la velocidad del sonido.
